
Alimentación del caballo: guía práctica para propietarios

Equipo Equinos
Escritor • 25 de febrero de 2026
Descubre los fundamentos de la nutrición equina: qué comer, cuánto y cuándo. Todo lo que necesitas saber para mantener a tu caballo sano y activo.
Alimentación del caballo: guía práctica para propietarios
Tener un caballo saludable empieza, en gran medida, por lo que le das de comer. La nutrición equina es una de las áreas más importantes —y también más subestimadas— en el cuidado de estos animales. Ya sea que tengas un caballo de paseo, uno de trabajo o un ejemplar de competencia, entender sus necesidades alimenticias marcará la diferencia entre un animal con energía y vitalidad, y uno con problemas de salud evitables.
En esta guía práctica te explicamos los pilares de la alimentación equina: qué debe comer un caballo, en qué cantidades, con qué frecuencia y qué errores comunes debes evitar. Si eres propietario de un caballo en Colombia, esta información es especialmente relevante para las condiciones climáticas y de forraje disponibles en el país.
¿Cómo funciona el sistema digestivo del caballo?
Antes de hablar de qué darle de comer a tu caballo, es fundamental entender cómo digiere los alimentos. El caballo es un herbívoro con un sistema digestivo diseñado para consumir pequeñas cantidades de forraje de forma continua a lo largo del día. Su estómago es relativamente pequeño comparado con su tamaño corporal —solo tiene una capacidad de 8 a 15 litros— por lo que no está diseñado para recibir grandes comidas de una sola vez.
El intestino grueso, especialmente el ciego y el colon, es donde ocurre la fermentación microbiana del forraje. Esto significa que los cambios bruscos en la dieta pueden alterar la flora intestinal y derivar en cólicos, uno de los problemas de salud más comunes —y peligrosos— en caballos. Por eso, cualquier cambio en la alimentación debe hacerse de forma gradual, a lo largo de varios días.
Los 4 pilares de la alimentación equina
1. Forraje: la base de todo
El forraje —ya sea pasto fresco, heno o paja— debe constituir la mayor parte de la dieta de cualquier caballo. Se recomienda que un caballo consuma entre el 1.5% y el 2.5% de su peso corporal en forraje al día. Para un caballo adulto de 500 kg, esto equivale a entre 7.5 y 12.5 kg de heno seco al día.
En Colombia, los caballos que pastan en praderas de kikuyo, estrella o braquiaria suelen cubrir gran parte de sus necesidades nutricionales directamente del pasto. Sin embargo, en épocas de sequía o en zonas con menor disponibilidad de pasto, es importante suplementar con heno de buena calidad.
- Heno de gramíneas (kikuyo, ryegrass, pangola): alto en fibra, ideal como base
- Heno de leguminosas (alfalfa): mayor proteína, ideal para yeguas en lactancia o caballos en entrenamiento intenso
- Pasto fresco: la opción más natural, pero cuidado con pasturas muy ricas en azúcares (riesgo de laminitis)
2. Concentrados: energía para el trabajo
Los concentrados (granos y pellets comerciales) son fuentes densas de energía y proteína que se utilizan para complementar el forraje, especialmente en caballos con alta demanda energética: animales en entrenamiento, competencia, yeguas gestantes o en lactancia, y potros en crecimiento.
Sin embargo, un error frecuente de los propietarios es abusar de los concentrados creyendo que más alimento equivale a más energía o mejor condición corporal. El exceso de concentrados puede causar desde acidosis y cólicos hasta comportamientos no deseados por exceso de energía. La regla general: el concentrado nunca debe superar el 50% del total de la dieta.
- Maíz: alta energía, pero debe procesarse (molido o cocido) para mejorar digestibilidad
- Avena: el grano más recomendado por su equilibrio entre energía y fibra
- Pellets y mezclas comerciales: formulados específicamente para caballos, facilitan el balanceo de la dieta
- Melaza: fuente de energía rápida y palatabilizante, pero usar con moderación
3. Agua: el nutriente más importante
El agua es, sin duda, el nutriente más crítico para el caballo. Un caballo adulto en reposo necesita entre 25 y 45 litros de agua al día; en clima cálido o durante el trabajo intenso, esta cifra puede superar los 60 litros. La deshidratación es una causa frecuente de cólicos y puede comprometer seriamente la salud del animal.
Asegúrate de que tu caballo tenga acceso a agua limpia y fresca en todo momento. Verifica la calidad del agua, especialmente si proviene de pozos o acequias: el agua contaminada puede causar problemas digestivos y enfermedades. En regiones cálidas de Colombia como el Valle del Cauca, los Llanos o el Caribe, la hidratación constante es aún más crítica.
4. Suplementos y sales minerales
Los caballos necesitan minerales como calcio, fósforo, sodio, magnesio y zinc, así como vitaminas para mantener sus huesos, músculos y sistema inmune en óptimas condiciones. La forma más básica y económica de cubrir parte de estas necesidades es ofrecerle un bloque de sal mineral (sal de mina o sal yodada) de libre acceso.
Los suplementos específicos —como biotina para el casco, omega-3 para articulaciones, o probióticos para la digestión— deben considerarse según las necesidades individuales del caballo y siempre idealmente bajo recomendación veterinaria. Evita auto-suplementar en exceso: un balance mineral inadecuado puede ser tan dañino como una deficiencia.
¿Con qué frecuencia alimentar a tu caballo?
Dado el tamaño reducido del estómago del caballo, lo ideal es alimentarlo varias veces al día con porciones pequeñas, en lugar de una o dos comidas abundantes. Si tu caballo no tiene acceso continuo a pasto o heno, lo recomendable es dividir el forraje y el concentrado en al menos 3 raciones diarias: mañana, mediodía y tarde-noche.
Otro punto importante: nunca des concentrado justo antes o justo después de un trabajo intenso. Espera al menos una hora antes del ejercicio y al menos 30 minutos después para ofrecerle el concentrado. Después del ejercicio, lo primero es dejar que el caballo se enfríe y se hidrate con agua.
Errores comunes en la alimentación equina
- Cambiar la dieta bruscamente: siempre hacer transiciones graduales de 7 a 14 días
- Dar fruta o verduras en exceso: pueden fermentar y causar cólicos (limitar a pequeñas cantidades como premio)
- Ignorar la condición corporal: revisar periódicamente el peso y ajustar la ración según el nivel de trabajo
- Almacenar mal los alimentos: el forraje húmedo o enmohecido puede causar problemas respiratorios y digestivos graves
- Dar alimentos del suelo sucio: aumenta el riesgo de ingesta de arena y parásitos
¿Cómo evaluar la condición corporal de tu caballo?
La escala de condición corporal de Henneke (del 1 al 9) es la herramienta estándar para evaluar si tu caballo está en su peso ideal. Una puntuación entre 4 y 6 es considerada óptima para la mayoría de los caballos. Un animal demasiado delgado (puntuación 1-3) puede tener deficiencias nutricionales graves, mientras que uno con sobrepeso (puntuación 7-9) está en riesgo de laminitis, resistencia a la insulina y problemas articulares.
Para evaluar la condición corporal, palpa las costillas, la cruz, la cadera y la base de la cola. Un caballo en condición ideal tiene costillas apenas palpables pero no visibles, la capa de grasa sobre la espalda es suave y uniforme, y la cadera está bien redondeada sin prominencias óseas exageradas. Lleva un registro mensual y ajusta la dieta en consecuencia.
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